Alejándome de ti (y de mí)

Esta publicación fue escrita hace aproximadamente 4 meses, 15 de julio. Digo “hace 4” puesto que la preparo pensando en que va a publicarse en vísperas de o durante mi enésimo aniversario. Lo decidiré al final de este post. De lo que estoy seguro es de que, cuando se publique, puede que ni siquiera me acuerde de esto, o de que haya superado con éxito esto, o de que sea el nuevo inquilino de un hospital (psiquiátrico en el mejor de los casos). Que todo mejore al menor costo posible… y si es gratis, más mejor.

Mi camino, o mejor dicho, las acciones que realice en las próximas semanas o meses en medio de este camino sinuoso y terriblemente oscuro y confuso que me ha tocado recorrer por ineludibles “problemas” económicos (para variar ajenos, pero que me afectan directamente y que por ende acarrearon todos los demás) sean drásticas, incomprensibles, negativas y en muchos casos hirientes hasta para mis propios principios como persona. (Des)afortunadamente, tiene su razón de ser.

He aquí que por ejemplo: en el grupo humano en el que estoy hace 1 año me he ganado conflictos casi de manera gratuita por mis repentinos cambios de . Tal es así que podría dejar de estar en él mucho antes de una importante presentación en los meses venideros.

En mi trabajo y en mi hogar las cosas no van mejor. Probablemente tenga que ajustarme el cinturón y hacer dieta (literalmente) entre otros ajustes de horario y dinero. Me da rabia pensar que fui en parte responsable por no tomar, hace ya varios años, una serie de decisiones vitales que, de tomar conciencia del peso y las consecuencias que tendrían para mi en años venideros, me habría ahorrado tantas decisiones sin sentido, tantas peleas familiares innecesarias, tanta necesidad de algo tan banal como el dinero. Ahora estoy atravesando todo eso, y es cierto que lo estoy asumiendo, pero si tan solo hubiera sido más sabio, más responsable, el triple de maduro (¡y de grande! Ok, no)…

En mi vida espiritual y sentimental (los pongo juntos porque van tomando caminos muy parejos -el destino me hace pensar eso-), puede que para entonces ya haya cumplido cierta promesa que le hice a mi maestro espiritual y que, tras varios meses de *** y *** propias de mi inexperiencia y mi maldita sinceridad, haya por fin :TOP SECRET HERE:  O no, conociendo lo marica que me he portado en mis escasas relaciones anteriores -en las que nunca pasó tal cosa-, tal vez no. Nunca se sabe. Es decir, espero saberlo (para bien o para mal) antes de fin de año del mundo. Like John Mayer would say: “It’s such a waste to grow up lonely”.

Lo único que deseo como regalo de cumpleaños tras estos 4 meses es que todo haya mejorado, que mi tesis esté avanzada, que las cosas que esa persona que significa mucho para mí vayan mejor que el año anterior, que pueda dejar mi trabajo y dedicarme a mis proyectos y hobbies, que el dinero no falte, que, que, que… #pidodemasiado, lo sé. Si llegué vivo a mi cumpleaños, significa que maduré un poquito más, que aprendí a soportar presiones muy grandes en un brevísimo lapso, que  -si mi vesícula me lo permite- tendrán Jan para rato. =)

Si no, puede que -otra vez- termine siendo irracionalmente injusto conmigo y (me) terminé alejando (de mí) de lo bueno que tengo y que me rodea, de aquellos que pese a todo “me quieren bonito”, de mí mismo, de mi esencia. Es otra de esas peleas internas en las que detesto que mis múltiples facetas tiren cada una por su lado, y que mi libriana indecisión siempre juegue en mi contra. O que mi decisión sea, por desgracia, la peor y que al final terminé yo solo y perjudicado, por ser yo y no ser yo a la vez. Por desconocerme a mí mismo, incluso a mi edad. =(

Bueno, para terminar y no aburrirlos más, volvamos al tema de mi onomástico. Quien sea suficientemente perspicaz o tenga suficiente memoria y me haya ido de lengua ante su persona, sabrá porque vuelvo un día como hoy a cantar con énfasis “Why Georgia?” de John Mayer, uno de mis artistas favoritos de todos los tiempos. Debí cantarlo con más ganas el año pasado pero no lo hice por no percatarme a tiempo de la letra. Solo una pista: una idea de tres palabras clave.

Everybody is just a stranger but
that’s the danger in going my own way
I guess it’s the price I have to pay
still “Everything happens for a reason”
is no reason not to ask myself

If your’re living it right
Are you living it right?
Are you living it right?
Why, tell me why
Why, why Georgia why?

En esa canción va resumido casi todo lo que planeaba decirles hoy, por si poco o nada se entendió de lo que quise compartirles (como sucede a menudo cuando digo alguna cosa). Les apuesto 5 soles, un café casero o una cerveza malta a que nadie se va a dar el trabajo de leer todo esto y que además me ofrezca un consejo o una crítica justa y necesaria, y harán bien porque puede que incluso yo haya olvidado que esto se iba a publicar solito. En fin, de todos modos nunca pierdo mi jodida diplomacia y les agradezco el tiempo a los que sí. Buen día… ¿mi día?

Nota final: Esto no es un #yoconfieso, sino un mea culpa. Tampoco mi ego, sino una anticelebración. Hace unos años ya que no me gustan los “autobombos”.

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Publicado el 15 octubre, 2012 en Tinta Mental®. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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